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martes, 20 de agosto de 2013

Mis cobis

Anteriormente ya os presenté a mi gatito, así que ahora es el turno de presentaros a las otras dos peques de la casa, mis cobayas Kira (de pelo corto) y Fluffy (de pelo largo). Ahora tienen casi dos añitos.





A Kira la adopté cuando tenía tan solo dos semanitas de vida, era una bolita diminuta de pelo que me cabía en una mano. Aunque al principio era un poco asustadiza, ahora es muy activa  y curiosa, le gustan todas las verduras y alimentos que le doy y no tiene miedo a nada, ni siquiera al gato.



A Fluffy la adopté unos días después para que se hiciesen compañía, ya que la jaula es bastante grande y cabían las dos perfectamente. Fluffy era más mayor que Kira, pero de tamaño era igual de pequeña ya que había nacido antes de tiempo y tuvo que estar con cuidados especiales. Es más asustadiza, se mea encima en cuanto algo le da miedo, y en la alimentación es mas quisquillosa, pero la verdad es que es una monada, parece un peluche.






viernes, 16 de agosto de 2013

BICHO

  Normalmente somos nosotros los que elegimos a nuestras mascotas, pero en mi caso, fue mi gato quien me eligió a mi. Era junio del año pasado, el día anterior había estado hablando con mi novio de adoptar un gato, pero como siempre él me decía lo mismo, que no quería animales en casa y que bastante que me había dejado adoptar dos cobayas. Al día siguiente, cuando volvía a casa, tuve una extraña sensación de que alguien me seguía, pero no veía a nadie alrededor. De repente, cuando iba a abrir la puerta del portal, noté un roce en mi pierna. Miré hacia abajo y ahí estaba él, mirándome con esa carita tan mona. Eché un vistazo alrededor buscando a su madre, pero estaba él solito. El pobre iba maullando mientras me seguía, y cuando me agaché a acariciarle, se subió en mis brazos de un salto y decidió que de ahí no se movía! Así que a pesar de las represalias que me iban a caer al subir a casa, decidí que por lo menos tenía que darle algo de comer. Pero al abrir la puerta, ni siquiera mi novio pudo resistirse a esa cosita tan adorable y cariñosa. Intentamos darle un poco de leche, pero no la tomaba, así que probé con unas lonchitas de pavo partidas en trocitos chiquitines, y le encantaron! Le pusimos una mantita para que pudiera dormir calentito, y al día siguiente ya le compramos todo lo necesario para que estuviese agusto y le llevamos a su primera visita al veterinario. Como se pasaba todo el día correteando por la casa, siguiéndonos y haciendo trastadas, mi novio decidió llamarle “Bicho”. Ya ha pasado más de un año desde esto, y la verdad es que se ha convertido en un miembro más de la familia al que queremos con locura!!


El primer día en casa:





Conociendo a Kira (mi cobaya valiente):






Meses después: